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office-583839_1920Ante todo, quiero darte las gracias por visitar mi blog.

Hace muchos años, cuando era estudiante de Filología Hispánica solían preguntarme para qué servía eso. La mayor parte de las personas pensaban que es una carrera sin salidas profesionales. Incluso yo misma llegué a planteármelo en alguna ocasión.

Cuando terminé mis estudios, allá por el año 1989, tuve la oportunidad de incorporarme a una empresa como redactora y correctora.


Se trataba de una empresa que creaba software para arquitectura e ingeniería, nada más alejado de los temas que yo había estudiado. Esta empresa había observado que una de las quejas más habituales por parte de sus clientes era que los manuales de los programas no resultaban fáciles de comprender. Era aquí justamente donde yo encajaba, una filóloga que, precisamente por ser totalmente neófita en la materia, podía ayudar a redactar los contenidos de manera ágil y comprensible.

En ese momento comprendí que mis estudios SÍ tenían sentido: existen grandes profesionales y excelentes empresas que no consiguen hacer comunicar con su público objetivo. Y aquí es donde reside mi labor:

Como soy una mente inquieta y soy de esas personas que piensan que el saber no ocupa lugar no he parado de formarme en todo lo relativo a la comunicación, desde el diseño gráfico y la maquetación hasta el apasionante mundo de las redes sociales. Porque la comunicación no son solo palabras.

Con mi experiencia trato de aportar mi granito de arena para que las empresas hagan llegar su mensaje de la forma más efectiva en medios escritos, redes sociales, páginas web, blogs y, por supuesto, a través de los canales tradicionales.